3. Libros para descubrir otros mundos

Sábado 9 de marzo: un día cualquiera, para la mayoría de la gente. Pero para algunos fue un día especial. En la Casa de la Provincia, en el centro de Sevilla, entre el Real Alcázar, la catedral y el archivo de las indias, chicos y chicas de toda la provincia se reunieron para participar en la primera reunión de la red de mediadores EPDL. ¿Y quiénes son estos mediadores? Descubrí que se trata de chicos y chicas que desean animar clubes de lectura en sus pueblos, para difundir el placer de leer. Claramente, yo no podía faltar.

Creo que lo primero que descubrieron fue que los que leen no son bichos raros. No son extraterrestres, quizás con piel verde, tres ojos y antenas. Son como los demás, y sobre todo: son muchos. Y pueden influir en otros, para que se lea más y nadie pierda una oportunidad. Porque la lectura es una oportunidad para descubrir nuevos mundos, vivir la vida de otras personas y grandes aventuras, pensar de manera diferente.

Por ejemplo: creéis que ir a la Luna, a Marte o a cualquier otro planeta del universo, o vivir en la Edad Media o en los tiempos de la antigua Roma, o viajar a África, Asia, América, o ser un gato o yo que sé, una cucaracha, ¿es imposible o por lo menos muy difícil? En absoluto: basta con abrir un libro. Las historias que se cuentan en esas páginas son suficientes.

Y hablando de cuentos: como para conocerse no hay nada mejor que el juego, los mediadores jugaron para inventar historias juntos. Por ejemplo, gracias a unas tarjetas que se pueden combinar de muchas maneras para que nazcan historias inesperadas y divertidas. O gracias a dados con imágenes en cada cara: los dados se tiran y se inventa una historia basada en las imágenes que salen. Increíble. Y sobre todo muy, muy gracioso.

También hubo un invitado especial, Lorenzo Soto de Canal Lector, que tiene mucha experiencia y muchas ideas para las actividades de un club de lectura, y nos habló sobre lectura y lectores, libros, nuevas tecnologías, cómics, series de televisión, hábitos de lectura juvenil. Entre las muchas cosas interesantes que dijo, lo siguiente me impresionó particularmente: no es cierto que los chicos no lean. En España, por ejemplo, los chavales entre 14 y 24 años son los que más leen. ¿Lo sabíais? Yo no…

Y luego sucedió algo increíble. En una pared del patio de la Casa de la Provincia había un gran dibujo de cómo era Sevilla hace quinientos años. Para mejor admirar los detalles, me acerqué y no sé cómo me metí en el dibujo… Así que me encontré de repente entre gente extrañamente vestida, en una ciudad sin automóviles pero con caballos y carretas, donde no había electricidad, ni teléfono, ni televisión, ni residuos plásticos. Incluso los libros allí eran mucho menos que ahora, ¡e incluso el Quijote aún no se había escrito! Era un mundo en el que no navegabas por Internet, sino solo por mar, y para hacerlo utilizabas la única energía disponible: el viento.

Como las antiguas naves siempre me han fascinado, fui a dar un paseo por el puerto de Sevilla, para admirarlas. Y mientras estaba allí, vi un gran movimiento alrededor de un barco, donde había un hombre con una gran barba negra que todos saludaban. Parecía un evento especial, así que me embarqué, sin ser notado, para ver más de cerca y ver quién era. Descubrí que el hombre era Fernando de Magallanes, que estaba a punto de intentar una tarea que nunca antes se había intentado: darle la vuelta al mundo. Y enseguida pensé que seguro sería una aventura increible. El barco zarpó, así que me apoyé contra el parapeto y, mirando hacia la costa, el puerto y Sevilla, poco a poco, me pregunté hasta dónde me llevarían ese barco y esos hombres de hace quinientos años…