4. La lectura es un paseo en elefante

Desde Sevilla, los barcos descendieron el Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda, y aquí nos paramos. Por razones burocráticas, las autoridades no nos dejaban continuar. A medida que pasaban los días, yo seguía pensando que participar en la primera vuelta del mundo sería una gran aventura, incluso peligrosa. Y de hecho, luego descubrí que de los cinco barcos que partieron solo regresaron dos. Pero no fue el miedo el que me hizo cambiar de opinión, mientras caminaba por las calles de Sanlúcar: más que nada, sentí que tenía algo que hacer en Sevilla, algo importante, y ya era la hora de volver.

Así que, desde la orilla, miré los barcos zarpar y navegar hacia el mar abierto hasta que no fueron más que puntitos negros en el horizonte. Cuando desaparecieron, el mar frente a mí cambió y de repente lo que veía ya no era el mar, sino un cuadro. Estaba mirando la pintura de Sanlúcar de Barramenda en el patio de la Casa de la Provincia, en Sevilla. Había regresado en 2019, justo a tiempo para ver qué pasaba en el segundo encuentro de mediadores. Cuando encontré a l@s chavales, en una sala del edificio, se hablaba de algo hasta ese momento para mi desconocido…

Quien hablaba era Azahara Peralta, una chica muy simpática y maja de Granada, que vino a Sevilla para ayudar a los mediadores, a quienes les encanta la lectura y por eso quieren que otros también disfruten de ella. Bueno, Azahara hablaba de gamificación. La gamificación, por lo que he entendido, es una técnica que utiliza los conceptos de los juegos y videojuegos para crear planes de acción creativos, para dinamizar algo, en nuestro caso la lectura, a través de la experimentación y el juego. Porque los juegos son importantes y con los libros se pueden hacer muy interesantes: por ejemplo, vi a algunas chicas organizar una escape room de la que se salía gracias a los libros. Pero no me preguntéis cómo funcionaba: ¡no entendí nada, y si me hubiera tocado a mi, todavía estaría encerrado!

Luego, había un taller de ilustración. Lo llevaba Enrique Quevedo, uno de los mejores ilustradores españoles, que ha ganado muchos premios, y sobre todo hace unas ilustraciones buenisimas. Enrique habló de su trabajo, de cómo se hacen las ilustraciones, cuáles son las diversas técnicas que se utilizan; explicó cómo se encuentran las ideas para los dibujos y que para eso el ilustrador tiene que volver a ser el niño que alguna vez fue. Y luego explicó también que hacen falta mucho trabajo y mucha entrega, porque, por ejemplo, ¡un libro con ilustraciones puede costar hasta un año de trabajo! Pero al final son pequeñas obras de arte.

Y después de tanta teoría, Enrique distribuyó hojas de papel y rotuladores para todos y los chavales se pusieron a dibujar un elefante cada uno. Al final, había muchos elefantes que no se parecían a ninguna de las especies que conozco, como el africano o el indio: quizas era una nueva especie de elefantes sevillanos… Cuando l@s chic@s se fueron para sus pueblos, en coche, en tren o en autobús, la sala se quedó vacía. Solo estaba yo, y fue entonces que encontré un elefante que de alguna manera había caído al suelo, en un rincón, abandonado. Me lo llevé, y nada más salir del edificio el elefante salió de la hoja: “¡Ah, que gusto la libertad!” me habló, mientras crecía hasta alcanzar casi los tres metros de altura. Luego me miró y dijo: “Damos un paseo?”. Bueno, ¿porque no? pensé. Además yo no tenía ni tren, ni autobús, ni coche, ni siquiera bicicleta.

¡Pasear en elefante es una pasada! Gracias a Ely (así me dijo que se llamaba) recorrí toda la provincia, y pude asistir a los encuentros finales comarcales de los clubes de lectura y allì reencontrar mis amigos mediadores. Todos ellos estaban supercontentos, y con razón: yo también me emocioné en verlos subir al escenario, mientras los demás les aplaudían, para la entrega de los certificados de asistencia a las jornadas de mediadores por parte del alcalde. Ni me puedo imaginar cuantas actividades organizarán en el futuro para difundir el placer de leer… ¡Pero hombre, que prisa tengo, mejor dar un paso atrás! Antes de los encuentros finales, hay algo muy importante de lo que os quería hablar.