1. Después de tanto caminar

“El Placer De Leer”. Que buen nombre, pensé. Y es por eso que, después de un largo tiempo vagando por el mundo, el lunes 3 de diciembre me encontré en Sevilla, Andalucía, España (y luego también Europa, planeta Tierra, Sistema Solar…) en una hermosa mañana de invierno, una mañana de este invierno andaluz tan templado, nada que ver con el frío del norte, de Noruega y Siberia, para entendernos. Después de mucho recorrer, por fin pensé que me encontraba en el lugar correcto. Inmediatamente sentí una buena sensación: como cuando pones una mano en un guante, o cuando colocamos la última pieza en un puzzle.

“Este es el lugar correcto para mí” pensé. Porque se hablaba de libros y lectores. Estabamos en la reunión de presentación de EPDL (acrónimo que significa “El Placer De Leer”), un programa muy, muy interesante que este año llega a su decimoquinta edición. Wow! Quince años es una buena edad, una época en la que estás lleno de energía, ideas, sueños: a los quince años tenemos toda nuestra vida por delante y podemos hacer muchas cosas. Sonreí y pensé: “muy, muy bien”.

En el salón éramos muchos, el público estaba compuesto por ADJs. Y al principio me pregunté: ¿quiénes serán estos ADJ? ¿Quién se esconde detrás de esta misteriosa sigla? Agentes especiales, tal vez? En cierto sentido, lo son. Descubrí que ADJ significa Agente de Dinamización Juvenil: los responsables municipales que organizarán los clubes de lectura en los muchos municipios de la provincia de Sevilla que participan en el programa. Los ADJ escuchaban, tomaban notas y hacian preguntas: bien, pensé, ¡los jovenes os necesitan!

También había un invitado especial: Alberto Sorel, del premio Mandarache en Cartagena. El Premio Mandarache, descubrí, es un premio literario particular: ¡el jurado está formado por jóvenes! Y es uno de los más grandes jurados literarios del mundo. Cientos, miles de jóvenes que leen libros, discuten y votan el mejor para ellos. ¡Genial! Alberto nos habló de libros, de lectores, del premio Mandarache y su discurso fue fantástico. Y pensé que si todos tuviéramos la misma energía y el mismo entusiasmo, podríamos hacer muchas cosas interesantes, divertidas y útiles en este mundo.

Y llegó el momento en el que presentaron las obras que este año participan en EPDL. Todos los libros estaban alineados en la mesa, de pie, para que pudiéramos ver bien las tapas. Entre ellos, me di cuenta, también había novelas gráficas. Una opción interesante, ¡me encantan! E incluso sin haberlo considerado nunca, no me importaría ser parte de una novela gráfica … Uno de los libros parecía inquieto y seguía cayendo. No teniendo piernas, tan pronto como trataba de moverse se caía. Sin que los demás me oyeran, le pregunté al libro qué estaba pasando. “Es que no estoy hecho para que me miren, sino para que me lean: ¡Quiero que alguien me lea!” Le respondí: “¡Hombre, un poco de paciencia! Aguanta algun dia más y los chicos te leerán”. Así que se calmó un poco.

Cuando la presentación terminó, todos salieron de la sala, e incluso yo aproveché la oportunidad para irme desapercibido. Era la una de la tarde, afuera el sol calentaba y decidí tumbarme en el prado. Me quité los zapatos para descansar un poco los pies, cansados después de tanto recorrer la mitad del mundo. EPDL … Sí, pensé, estoy en el lugar adecuado, porque aquí en el centro de la escena están los libros, los jovenes que leerán los libros, y también los autores. Porque, descubrí, también habrá encuentros con los autores, y esto podría ser una gran oportunidad para mí … Mientras pensaba esto, me tendí con la cabeza apoyada en mi mochila. Abrí un libro y comencé a leer. Después de unos minutos, calentado por el dulce sol invernal, me quedé dormido.